Muere Nùñez, el empleado màs antìguo Càmara DiputadosWed, 27 Aug 2008 21:31:00 Nacido el 15 de enero de 1933 en Cayetano Germosén, La Vega, este hombre de baja estatura y caminar pausado, conocido y querido por todos, siempre decía que no imaginaba su vida fuera de la Cámara de Diputados, aunque durante los últimos años su familia le pedìa que se retirara.
Alì Nùñez
Muriò este miércoles a la edad de 75 años Diògenes Nùñez, quien laborò durante 53 años en la Càmara de Diputados, convirtiéndose en el empleado màs antìguo del organismo legislativo. Los restos de Diògenes Nùñez son velados en la funeraria Blandino, de la avenida Abrahan Lincoln.
UN POCO DE HISTORIA:
Nacido el 15 de enero de 1933 en Cayetano Germosén, La Vega, este hombre de baja estatura y caminar pausado, conocido y querido por todos, siempre decía que no imaginaba su vida fuera de la Cámara de Diputados, aunque durante los últimos años su familia le pedìa que se retirara.
Durante los últimos 25 años que trabajò en el organismo, pues problemas de salud le obligaron a un retiro no deseado hace cerca de dos años, Nùñez abrìa todos los días a las 6:00 de la mañana las numerosas puertas de la Cámara de Diputados y al terminar el dìa hacìa el mismo recorrido, pero esta vez para cerrarlas.
Nùñez es recordado con su campana por los pasillos, llamando a los legisladores a entrar al Hemiciclo para iniciar las sesiones, también contaba a los diputados para saber si había quórum, especialmente en el conocimiento de importantes proyectos.
Era el primero en llegar y el ùltimo en retirarse del edificio. Algunos empleados dicen que andaba por todas partes como si fuera fantasma.
El joven Núñez salió un día temprano de su hogar en Los Minas hacia el Centro de los Héroes en busca de empleo.
En aquel entonces estaban en proceso de construcción los edificios del conjunto arquitectónico levantado para la celebración de La Feria de la Confraternidad y el Mundo Libre, simulacro creado para glorificar al régimen y encubrir los desmanes y el horror reinante de la dictadura encabezada por Rafael Leonidas Trujillo.
Núñez cruzaba por el frente del edificio que sería la nueva sede del Congreso Nacional, se detuvo un rato a observar los trabajos que se hacían y un señor muy alto, de quien no sabe su nombre, y si aún vive, le llamó preguntándole de inmediato si quería trabajar, a lo que él respondió afirmativamente.
Luego de una breve conversación el personaje le ofreció su puesto, ya que a él le habían bajado el salario de 45 a 40 pesos, y que necesitaba un sustituto para cubrir su propia ausencia, eso sí con la salvedad que al día siguiente debía presentarse a las 4:00 de la mañana.
Al día siguiente y a la hora señalada comenzó a laborar con un sueldo de $28.00, estipendio que a los tres meses le fue aumentado a $40.00 por su buen comportamiento.
Comenzó limpiando pisos y lavando ventanas en aquellas áreas que acababan de ser terminadas y requerían habilitarse para su uso. Posteriormente fue mensajero, ascensorista, portero, hasta que en el año 1982 fue nombrado como encargado de mayordonomía.
Durante diecisiete años se transportó desde Los Mina hasta la Cámara de Diputados, en una bicicleta, y en 1998 le fue asignado un vehículo.
Según los testimonios de compañeros y allegados, Diógenes Núñez, faltò a su trabajo en muy contadas ocasiones y con razón justificada.
Siempre dijo que si tenía que ir al médico, primero se presentaba al Congreso y luego se iba. Sólo en dos ocasiones pidió permiso especial para ir a descansar a New Yersey, donde uno de sus hijos, en compañía de su esposa, fallecida hace algunos meses. Diògenes Núñez estuvo casado con Lourdes González, con quien procreò siete hijos, cinco varones y dos hembras.
Cuando se le preguntaba por los tantos presidentes que vio pasar por la Càmara de Diputados, Núñez elogiaba con mucho cariño a Norge Botello, fallecido recientemente, a quien definió como un excelente ser humano.
Sin embargo, decía que no hay un sólo presidente con quien no se haya sentido a gusto, pero le agradeció siempre a Hatuey Decamps por haberlo distinguido al nombrarlo en su último puesto (mayordomo) y también a Rafaela Alburquerque de quien señalaba que lo trataba muy bien.
Sobre Alfredo Pacheco decía que le daba un trato considerado, y sobre el actual presidente Julio Cesar Valentín, afirmaba que lo conocía desde hacìa muchos años y lo considera un hombre muy educado y con inteligencia para afrontar los desafíos de la Cámara.
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