El principal productor de petróleo, Arabia Saudita, es el anfitrión de una reunión internacional que se celebra este domingo en la ciudad de Yeddah para discutir el aumento de los precios del petróleo, que ha provocado protestas en todo el mundo.
Es, según la página web de la cumbre, un evento trascendental.
Riad invitó a altos representantes de los países productores y consumidores de energía para discutir qué hacer respecto al oro negro.
Fue la cruda realidad del mercado del petróleo lo que parece haber impulsado a las autoridades sauditas a convocar este encuentro: la insaciable alza de los precios que esta semana llegó a casi los US$140 por barril.
Durante la última década, la subida del costo del crudo ha sido notable.
El fantasma de Yakarta
Hace 10 años, la demanda se debilitó debido a la crisis financiera asiática.
Eso coincidió con un desafortunado aumento de la producción de los miembros de la OPEP que llevó el precio a unos US$10 por barril.
Fue una época terrible para la organización de productores de petróleo.
Ciertos analistas piensan que muchos de ellos todavía temen cometer un error similar.
Se le conoce como "el fantasma de Yakarta", pues fue en la capital indonesa donde se tomó la decisión.
Pero cuánto ha cambiado el mundo desde entonces, pues la fuerte demanda, particularmente de las economías asiáticas, ha ayudado a que el precio del petróleo llegue a niveles nunca antes alcanzados.
Ventajas y peligros
Sin embargo ¿le preocupa eso a los sauditas? ¿o más bien les gusta que el precio esté tan alto? y, en cualquier caso, ¿pueden hacer algo?
Por supuesto que existe el obvio atractivo de ver billones de dólares entrando al país, pero también hay riesgos, entre ellos políticos.
A los sauditas les importa más que a otros países de la OPEP -Irán y Venezuela son los ejemplos obvios- el mantener buenas relaciones con los países desarrollados importadores de petróleo, especialmente Estados Unidos.
Y los altos precios pueden minar las ventas de varias formas.
El crudo caro ha sido uno de los factores que contribuyeron a varias recesiones desde la década de los '70.
Si bien es cierto que en esas ocasiones el problema fue más las interrupciones de suministro derivadas de los conflictos en el Medio Oriente de lo que es ahora, es perfectamente plausible que los altos precios puedan agravar la ralentización de la economía en EE.UU.
El crudo caro hace que los consumidores gasten menos en otras cosas, afecta las ganancias de las empresas y varios bancos centrales han considerado aumentar las tazas de interés para controlar el impacto inflacionario.
¿Caída en la demanda?
Otra preocupación es que los altos precios pueden hacer que los usuarios busquen alternativas o economicen.
Ya se han dado muestras de ello entre los compradores de automóviles estadounidenses, con algunos rechazando los vehículos que consumen mucha gasolina y decantándose por los más económicos.
Y luego están los países en desarrollo, en los que a menudo los combustibles son subsidiados.
Los altos costos ejercen una enorme presión en las finanzas gubernamentales y muchos -incluyendo el mayor consumidor del mundo después de EE.UU., China- han tenido que pasarle parte de la cuenta a los usuarios.
Entre más tomen este tipo de medidas, más se podría afectar la demanda de petróleo.
¿Qué hacer?
La estrategia obvia es incrementar la producción de crudo y recientemente se ha dicho que ese es uno de los planes. Se especula que durante esta reunión en Yeddah, los sauditas al menos sugerirán que están dispuestos a vender más petróleo en los próximos meses.
Pero ¿ayudará? Quizás un poco.
No obstante, parte del problema es que la mayoría de la producción extra saudita probablemente será de crudo pesado, que es mucho más difícil de refinar.
Hay un problema global con la capacidad de las refinerías pero es aún más agudo para aquellos que cuentan con el equipo para lograr el mejor rendimiento de productos valiosos como el petróleo de crudo pesado.
Y el resto de la OPEP tiene muy poca capacidad de producir más barriles a corto plazo.
En conclusión, no vaya a la estación de gasolina el lunes pensando que va a pagar menos.