El ministerio de Finanzas de Alemania informó este domingo que el gobierno y un grupo de bancos alcanzaron un acuerdo sobre un plan de US$70.000 millones para rescatar al Hypo Real Estate (HRE), una de las principales entidades hipotecarias del país.
El anuncio se produjo luego de que la canciller alemana, Angela Merkel, manifestó que haría todo lo posible para mantener a flote al banco.
"El mensaje del gobierno hoy es que no permitiremos que la crisis de un instituto financiero ponga en peligro todo el sistema. Por eso estamos trabajando a toda máquina para salvar al Hypo Real Estate", aseguró Merkel.
El gobierno y los bancos tuvieron que encontrar US$20.000 millones extras luego del fracaso de las negociaciones en torno a un primer paquete de ayuda.
Según señaló el ministerio de Finanzas, la solución acordada estabilizaría al HRE y fortalecería al sector financiero alemán.
Mientras tanto, el banco francés BNP Paribas confirmó un acuerdo para hacerse con el control de las actividades bancarias del grupo Fortis, informó la agencia de noticias francesa AFP.
Bajo el trato, los gobiernos de Bélgica y Luxemburgo mantendrán la capacidad de bloqueo en la entidad.
Por otra parte, los líderes de Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido -las mayores economías de Europa- acordaron trabajar en conjunto para hacer frente a la actual crisis bancaria, aunque sin crear un fondo de rescate bancario similar al de Estados Unidos.
Ahorros "garantizados"
En una nueva señal del alcance de la crisis crediticia global, la canciller Merkel anunció que garantizaría los depósitos de los ahorristas privados en Alemania.
Merkel dio la noticia luego de una reunión de emergencia con los ministros de gobierno y los máximos representantes del banco central y del órgano regulador financiero alemán (BaFin), que tuvo como fondo la crisis del HRE.
Pero el editor de Negocios de la BBC, Robert Peston, indica que no está claro si se trata de una garantía del 100% del gobierno para todos los depósitos en cajas de ahorros.
Agrega que, de ser así, otros estados de la Unión Europea -incluyendo el Reino Unido- tendrían que seguir el ejemplo.
La decisión de garantizar los depósitos de los ahorristas se tomó pocos días después de que el gobierno irlandés adoptara una posición similar.
Esa medida provocó enojo entre varios de sus socios de la Unión Europea, entre los que se incluyó Alemania, que acusaron a los bancos irlandeses de obtener una ventaja injusta sobre sus competidores.
Marcha atrás
La crisis del HRE ha puesto aún más presión sobre instituciones financieras de otros países, que luchan por mantenerse en pie en medio de la crisis de confianza que impera en los mercados.
El HRE depende en gran medida de los préstamos otorgados por otras entidades para financiar sus operaciones. Por esta razón se ha visto perjudicado, ya que los bancos ahora se muestran renuentes a prestarse dinero entre sí.
La semana pasada la firma anunció que había logrado asegurar un crédito -facilitado por el gobierno- de US$48.000 millones.
Según las bases de ese acuerdo, el gobierno ponía la mayor parte del dinero y el consorcio de bancos otorgaba US$11.700 millones.
El plan tenía como objetivo asegurarse de que el banco contase con fondos suficientes a corto y mediano plazo para seguir funcionando, mientras los mercados internacionales se mantenían congelados.
Pero el HRE dijo que los bancos retiraron su apoyo poniendo todo el paquete de ayuda en riesgo.
El ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrück, aseguró que los bancos no le habían informado al gobierno de su intención de retirar la ayuda.
Gobierno bajo presión
Algunos analistas señalaron que el HRE no podría mantenerse funcionando por más de unos días si no es auxiliado.
La corresponsal de la BBC en Berlín, Tristana Moore, apunta que el gobierno alemán ha estado bajo una intensa presión para concretar el rescate del banco antes de la apertura de los mercados el lunes.
Al parecer, agrega Moore, el banco necesitaba más dinero de lo que se estimó en el principio de las negociaciones. Algunos sugieren que la cifra estaría cerca de US$138.000 millones.
Un paquete de esta envergadura sería difícil para el gobierno, ya que los contribuyentes no ven con buenos ojos que el dinero que pagan en impuestos sea utilizado para salvar a la entidad financiera.
En ese sentido, la canciller señaló que los directivos de las instituciones financieras se han comportado de manera irresponsable.