El aumento salarial para el sector público era y es una necesidad impostergable sobre todo si tenemos en consideración que en este año, por vez primera en los ocho años de gobiernos peledeístas, la inflación llegará a dos dígitos.
Esa decisión del Gobierno debe estar acompañada por una actitud similar de parte del sector privado.
Los trabajadores y asalariados privados sufren los efectos de los niveles inflacionarios y si bien es cierto que las empresas también sufren incrementos en sus costos de producción, no menos cierto es que en un proceso productivo los dos elementos principales son el capital y el trabajo, por lo que ambos elementos deben ser tomados en consideración a la hora de tomar medidas compensatorias que garanticen una mayor eficacia en los resultados de la creación de productos y riquezas.
Por eso, el sector privado está en la obligación de producir, también para el mes de agosto, un aumento salarial.
El otro ámbito de importancia en cuanto a las medidas del presidente se refiere es el agropecuario.
El jefe del Estado anunció una serie de medidas que, de ser implementadas con la amplitud y eficacia esperadas, producirán una situación muy favorable para que el sector agropecuario pueda actuar acorde al sentido de prioridad que ha puesto el Gobierno en esta área tan crucial en los actuales momentos.
El Gobierno demostró que sabe cómo enfrentar la crisis y tomó uno de los caminos más expeditos y satisfactorios para relanzar el sector agropecuario: la eliminación o reducción de sus niveles impositivos.
El Presidente anunció que para el sector agropecuario serán eliminados los siguientes impuestos: anticipo al impuesto sobre la renta, impuesto sobre los activos, retención del impuesto sobre la renta sobre los pagos realizados al Estado, impuestos arancelarios, ITBIS y otros impuestos que tienen la importación de maquinarias y equipos, impuesto a la depreciación y el advalorem pagado por las empresas del sector agropeacuario en cuanto al gasoil se refiere.
Esta decisión muestra una tendencia que debe predominar en el Gobierno que se inicia el 16 de agosto: la no creación de nuevas cargas impositivas y la exoneración o bajas de tasas a los impuestos existentes.
Y esto así, porque además el Gobierno ha sido muy exitoso en su gestión de bajar los niveles de evasión pues de acuerdo a Juan Hernández, titular de la Dirección de Impuestos Internos, el presente Gobierno encontró los niveles de evasión en un 46% y lo ha reducido en cuatro años hasta llevarlo a un 25%. Esto ha permitido que el Gobierno recaude unos 17 mil millones más de lo proyectado para el 2008.
Estas medidas unidas a las demás anunciadas por el presidente como la utilización de medio millón de tareas para siembras de corto plazo a través de los invernaderos, la terminación del merca Santo Domingo, entre otras, colocan al sector agropecuario en una buena posición para enfrentar el reto presente.
Sólo falta que esas medidas se complementen con el apoyo económico a la Secretaría de Agricultura y que el Gobierno tome las medidas de lugar o sirva de garante para lograr que el sector agropecuario pueda acceder con facilidad al crédito bancario comercial.
Euri Cabral es comunicador y economista