En la edición del miércoles del diario Hoy se recogen unas declaraciones del doctor Pared Pérez que deberían causar preocupación porque tan influyente dirigente admite, revela o no desmiente un “vacío existente en las relaciones entre el PLD y el Gobierno”, como le atribuye decir ese periódico en una nota de primera página.
Además de revelar, admitir o no desmentir que prevalece un vacío en los nexos partido- Gobierno, al doctor Pared Pérez también se le atribuye afirmar que esa situación data de hace casi dos años, es decir desde cuando el licenciado Danilo Medina renunció a la a la secretaría de la Presidencia, en noviembre de 2006.
Un tercer juicio endilgado al influyente dirigente se refiere al señalamiento de que el licenciado Medina servía de “canal” entre Gobierno y Partido, un vínculo que cesó con su dimisión para optar por la candidatura presidencial del PLD para las elecciones de 2008.
La otra apreciación vertida por Pared Pérez, o que la atribuye el periódico, es la de afirmar que ese “vacío existente” se subsanaría con la designación de un funcionario en el puesto de secretario de la Presidencia, que se mantuvo acéfalo, en razón de que el Presidente declinó nombrar un sustituto, según dijo, por respeto al licenciado Medina.
¿Hay en realidad un vacío en las relaciones PLD-Gobierno? ¿Ese vacío ha perdurado por casi dos años? ¿Ese vacío no existía cuando el licenciado Medina ocupaba la secretaria de la Presidencia? ¿El vacío se subsana con el nombramiento de un nuevo secretario?
Vamos por parte. A mi me parece particularmente grave que el secretario general del PLD revele la existencia de un vacío en las relaciones del Partido con el Gobierno y que además subraye que esa perturbación se originó tras la renuncia del licenciado Medina a la secretaria de la Presidencia.
Resulta muy sintomático que ese vacío se prolongara durante el intenso período de campaña interna, cuando Medina disputó sin éxito la candidatura presidencial al doctor Fernández y que aun persistiera a lo largo de la áspera campaña electoral previa a las elecciones ganadas por el PLD.
Las relaciones Partido- Gobierno no deberían depender del débil cordón umbilical que conecta a un secretario, por muy influyente que fuera o que sería el nuevo incumbente, porque se supone que el Comité Político del PLD debe participar en calidad de actor, supervisor y promotor del desempeño global de ese régimen, más aun cuando casi la totalidad de los miembros de ese órgano ocupan posiciones cimeras en el Gobierno o en el Congreso.
Si esas relaciones no fueran fluidas, posiblemente los resultados electorales del 16 de mayo hubiesen sido otros menos auspiciosos, toda vez que entre los temas de debate más aguerridos figuraron ataques despiadados de la oposición a actuaciones puntuales del Gobierno que el partido defendió con todo vigor.
Estoy convencido de que los juicios del secretario general fueron externados de la mejor buena fe y posiblemente con la intensión de subsanar algún bache presente o futuro en esos nexos, pero creo que expuestos tan crudamente crean la falsa percepción de que hay un puente roto que impide libre tránsito a uno y otro lado.
El partido y el Gobierno tendrán que evitar en lo posible que sus nexos se cimienten sobre endebles lazos clientelitas o por vías individuales y no institucionales, porque hoy como nunca Palacio y PLD deben unificar criterios en torno al diseño y aplicación de estrategias que ayuden a superar la crisis, promuevan reformas políticas, crecimiento económico y desarrollo social.
No creo pues, que exista un vacío en las relaciones Partido- Gobierno: no creo la salida del licenciado Medina creará ningún vacío y tampoco creo que ese supuesto vacío se resuelve con el nombramiento de un nuevo secretario de la Presidencia. La situación quizás no sea tan sencilla como la he planteado, pero ni tan complicada como la expuso el secretario general.
orion_mejia@hotmail.com