El líder de la oposición en Zimbabue confirmó que retira su candidatura para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales planeadas para el próximo viernes, entregándole la victoria al presidente Robert Mugabe.
Morgan Tsvangirai declaró en una rueda de prensa que no tenía sentido participar en unos comicios que "no serán libres y justos, y en los que el resultado está determinado por... el propio Mugabe".
El dirigente de Movimiento para el Cambio Democrático (MCD) llamó a la comunidad internacional a proteger a los zimbabuenses.
La decisión fue anunciada poco después de que un grupo de sus partidarios fueron atacados cuando iban camino a un mitin electoral en la capital Harare.
Según el MCD, al menos 70 simpatizantes del partido han sido asesinados en los últimos meses.
No jugamos
En la conferencia de prensa de este domingo, Tsvangirai dijo que el MCD había resuelto que ya no participaría "en esta violenta e ilegítima farsa de proceso electoral".
"No jugaremos con las reglas de Mugabe", agregó y llamó a la ONU y a la Unión Africana a intervenir para prevenir un "genocidio" en Zimbabue.
El MCD asegura que Tsvangirai ya ganó las elecciones presidenciales en la primera vuelta, en marzo. El gobierno admite que recibió más votos que Mugabe pero no los suficientes para concederle la victoria absoluta.
El analista de la BBC sobre África, Martin Plaut, señala que ahora la pregunta clave es qué hará Thabo Mbeki, el presidente del poderoso vecino de Zimbabue, Sudáfrica.
Mbeki es quien tiene más posibilidades de aumentar la presión sobre Mugabe gracias a que Harare es tan dependiente económicamente de Pretoria.
Elección no es la solución
Hace una semana, Sudáfrica envió dos mediadores a Harare, unos días antes de que Mbeki mismo fuera a conversar con Mugabe y Tsvangarai.
El corresponsal de la BBC en Johannesburgo, Peter Biles, señala que ese fue quizás el último intento de persuadir a Mugabe de que cancelara la segunda vuelta de los comicios e iniciara negociaciones para formar un gobierno de unidad nacional.
La opinión generalizada es que, en las circunstancias actuales, con tanta violencia política, una elección no resolvería los problemas de Zimbabue, añade nuestro corresponsal.
Todos los vecinos inmediatos de Zimbabue han cuestionado la validez de las segunda vuelta, uniendo sus voces a la creciente preocupación internacional.