El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, anunció este lunes su dimisión al cargo.
El mandatario explicó -en un discurso televisado- que la coalición gubernamental lo consideraba un problema y se preparaba para iniciar un proceso de destitución en su contra.
El presidente del senado, Muhammed Mian Soomro, ocupará el cargo de manera interina. Posteriormente, las asambleas federales y regionales escogerán un sucesor permanente.
Musharraf dijo que tras considerar todos los aspectos del problema había decidido renunciar.
El presidente aseguró que no quería nada de nadie y que no era un momento para confrontaciones, por lo que tras consultar con sus asesores decidió dimitir.
Añadió que él siempre había puesto primero los intereses de Pakistán y de su población y expresó que confiaba en que los cargos en su contra no prosperarán.
"Me pongo en manos de la gente", afirmó. El anuncio llega tras días de especulación sobre su partida.
Reacciones
La bolsa de valores de Karachi subió en un 4% tras saberse la noticia de la renuncia del presidente, el aumento más pronunciado desde finales de junio.
La Casa Blanca dijo que el presidente George W Bush apreciaba los esfuerzos de Pervez Musharraf en la lucha contra al-Qaeda y otros grupos extremistas. Un portavoz afirmó que Bush estaba comprometido con una Pakistán que continuara la lucha contra el terrorismo y que esperaba seguir trabajando con su gobierno.
Por su parte India describió la renuncia de de Musharraf como un "asunto interno". La cancillería india dijo que no habría más comentarios sobre el hecho.
Sin embargo, el corresponsal de la BBC en Delhi, dice que privadamente, India está preocupada sobre la potencial agitación política en la frontera.
En Afganistán, el Ministerio de Relaciones Exteriores opinó que la dimisión reforzará la democracia en Pakistán y Afganistán.
El gobierno británico, por su parte, destacó como los mayores logros de Musharraf la lucha contra el terrorismo, la promoción del diálogo con India y el combate a la corrupción.
Las estaciones de televisión en Pakistán han transmitido imágenes de gente celebrando en las calles luego de la renuncia de Musharraf, algunos disparando armas al aire, otros repartiendo caramelos.
Pero los correos electrónicos enviados a la BBC, muestran una respuesta más mixta. Más de 2.000 personas han enviado sus comentarios; la mayoría, incluidos los provenientes de Pakistán, han sido de apoyo al ex presidente.
Proceso de destitución
La iniciativa para pedir la destitución de Musharraf aduciendo "violación grave de la Constitución" fue lanzada la semana pasada por la coalición gubernamental conformada por el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) -un aliado del gobierno- y la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), del ex primer ministro Nawaz Sharif.
"Hay una larga lista de cargos contra él que presentaremos a más tardar el martes", dijo un portavoz de esta última organización.
Durante su discurso, Musharraf dijo que el parlamento tenía el derecho de presentar esa lista de cargos, así como él lo tenía de contestar.
El mandatario insistió en que ninguna de esas acusaciones eran ciertas.
"No me pueden probar ni un solo cargo".
Musharraf indicó que cuando llegó al poder tras un golpe de Estado en 1999, Pakistán iba a ser declarado un estado fallido y enfrentaba grandes desafíos económicos.
Declaró que creía que su destino era salvar a Pakistán, con la ayuda de Dios, y que había evitado que clasificaran al país como un "estado terrorista".
De acuerdo con el corresponsal de la BBC en Islamabad, Charles Haviland, el presidente lucía calmado al hacer el anuncio y, a pesar de que estaba entregando todo el poder político al que se había aferrado por tanto tiempo, su discurso no fue contrito.
Musharraf, un ex general del ejército y un aliado clave de Washington en la denominada guerra contra el terror.
El año pasado, el mandatario se vio obligado a ceder el control de las fuerzas armadas.
En 2007, la imagen de Musharraf sufrió un revés cuando destituyó a los jueces de la Corte Suprema y declaró el estado de emergencia con el supuesto objetivo de ser reelecto como presidente.
Sin embargo, analistas sostienen que el presidente aún podría tener influencia sobre el sector militar y la reacción de éste será crucial.
Semblanza de Pervez Musharraf
Pervez Musharraf gobernó Pakistán en uno de los períodos más turbulentos de su historia.
Su carrera política comenzó con el golpe de Estado contra el primer ministro Nawaz Sharif en 1999.
El general y jefe del comando mayor conjunto del ejército pakistaní prometió a su arribo al poder "verdadera democracia, el imperio de la ley y el orden y la recuperación económica del país".
Según sus críticos, nada de esto se logró durante el período que Musharraf dirigió los destinos de Pakistán.
El rompimiento del orden constitucional en ese momento fue recibido con rechazo por Estados Unidos, la Unión Europea y el Commonwealth, la Mancomunidad Británica de Naciones, de la que Pakistán es miembro.
Sin embargo, los atentados del 11 de septiembre de 2001 en territorio estadounidense, cambiaron drásticamente las relaciones del gobierno pakistaní con Occidente.
Pakistán se convirtió en una pieza clave en lo que el presidente George W. Bush definió como "la guerra contra el terror".
En ese contexto, el presidente Musharraf pasó a ser uno de los aliados más importantes de Estados Unidos.
Violencia
Su compromiso con Washington lo llevó inevitablemente a enfrentarse con radicales islámicos simpatizantes del Talibán y al-Qaeda.
La más fuerte expresión de este cambio de dirección se produjo en julio de 2007 cuando el presidente le ordenó a sus fuerzas de seguridad que tomaran por asalto la Mezquita Roja y su escuela anexa en Islamabad. El resultado fue la muerte de más de 100 personas.
Los clérigos y los estudiantes de la mezquita habían sido acusados de llevar a cabo una agresiva campaña para poner en práctica la estricta ley islámica de la Sharia en la capital de Pakistán.
En las semanas posteriores a la toma de la mezquita, aumentaron los enfrentamientos entre soldados y radicales islámicos en las regiones tribales del norte del país, y los atentados suicidas, hasta ese momento inusuales en Pakistán, se hicieron algo común.
La oposición a Musharraf venía también desde otros frentes.
Su decisión de suspender al principal magistrado del país, Iftikhar Mohammad Chaudhry, en marzo de 2007 tuvo serias repercusiones.
La medida provocó enormes protestas en todo el país contra lo que era visto como una violación de la ley.
Tal era el nivel de descontento que el presidente se vio obligado a dar marcha atrás y restituyó a Chaudhry en su puesto.
Atentados
Musharraf ha sobrevivido varios intentos de asesinato.
El 14 de diciembre de 2003 una bomba estalló después de que una caravana de vehículos en que viajaba pasara por un puente en Rawalpindi.
Once días más tarde, dos atacantes suicidas fracasaron en un intento por dar muerte al presidente. El atentado dejó un saldo de 16 muertos.
El 6 de julio de 2007 el avión de Musharraf fue tiroteado por un grupo no identificado cuando despegaba en el aeropuerto de Rawalpindi.
De general a civil
El deseo del Musharraf de permanecer como jefe del ejército y simultáneamente ejercer el cargo de presidente de Pakistán fue impugnado en los tribunales.
Aunque fue electo para un nuevo término por cuatro asambleas provinciales y ambas cámaras del parlamento en octubre de 2007, el resultado no obtuvo el aval de la Corte Suprema.
En noviembre, el presidente Musharraf declaró el estado de emergencia y destituyó a varios jueces del máximo tribunal a los que sustituyó por magistrados de su elección.
Todas las impugnaciones legales contra la validez de la elección del presidente en la votación de octubre fueron rechazadas y la nueva Corte Suprema ordenó a la Comisión Electoral que lo declarara ganador.
El presidente Musharraf entregó el mando del ejército a su sucesor, escogido personalmente por él, el 28 de noviembre de 2007, un día antes de que comenzara su nuevo período en la presidencia.
La renuncia, forzada por las circunstancias, a la jefatura de las Fuerzas Armadas, fue uno de los hechos que cambiaron la suerte de Musharraf.
Las presiones internas y externas para el restablecimiento de la democracia hicieron que el presidente permitiera el regreso de una opositora política, la ex primera Benazir Bhutto, sobre la que pesaban acusaciones de corrupción.
Benazir Bhutto fue asesinada en un atentado suicida el 27 de diciembre de 2007, lo que reflejó la incapacidad del gobierno para garantizar la seguridad en el país.
Muchos partidarios de Bhutto acusaron a los servicios de inteligencia de estar detrás del atentado.
Cambios políticos
Tras la muerte de la ex primera ministra, otro adversario político de Musharraf, Nawaz Sharif, derrocado por el general en 1999, regresó al país.
En las elecciones parlamentarias de febrero de 2008, el Partido del Pueblo de Pakistán, de Benazir Bhutto, obtuvo el mayor número de votos y se instaló como gobierno en coalición con la Liga Musulmana (N) de Nawaz Sharif.
Unos meses después, los dirigentes de los partidos en el gobierno decidieron ajustar cuentas al presidente.
A comienzos de agosto, Asif Ali Zardari, esposo de Benazir Bhutto y Nawaz Sharif anunciaron que iniciarían un juicio político contra Musharraf por supuestamente violar la constitución pakistaní.
La oficina del presidente había insistido en los últimos días que no pensaba presentar su renuncia al cargo, y que se defendería en caso de que el Parlamento decidiera recibir las acusaciones y dar curso al pedido.
La prensa paquistaní venía especulando con insistencia sobre negociaciones en las que el mandatario buscaba una garantía de inmunidad legal si abandonaba el cargo.
Musharraf anunció su renuncia el 18 de agosto de 2008.